Agradecimientos especiales al Ingeniero Duver Vides, Director de la Asociación Proárbol, por la cortesía de suministrar las fotografías.

Valledupar, reconocida oficialmente desde el año 1998 como ciudad verde de Colombia, por la riqueza arbórea que cubre sus calles, avenidas, jardines y patios familiares, podría dejar de representar esta dignidad si continúa la desatención de ciertas amenazas que se ciernen sobre ella, quizás puntuales, pero de gran poder destructor.

No se pretende en estas líneas desconocer las fortalezas y buenas acciones que se realizan en la ciudad por el bienestar ecológico y que son una realidad en las cerca de 150 especies arbóreas que le dan vida y protección; el PROYECTO ECOJUGANDO es testigo y sencillo partícipe de esta dinámica, se desea lanzar una alerta para pensar y tomar acciones comunitarias que permitan conservar y mejorar la cobertura vegetal de Valledupar.

En los últimos años varios expertos han brindado su diagnóstico sobre el arbolado de Valledupar, pero quizás el más consistente y destacado, por su carácter de iniciativa civil, sea el del ingeniero forestal Luis Alberto Guerra, quien lo ha expuesto en foros académicos y ecologistas, como parte de su manual del árbol de Valledupar y se mantiene inédito hasta la fecha. El experto señala diez amenazas y problemas fitosanitarios como las plagas de termita o comején, hormiga arriera, cochinilla, escama blanca del mango, mosca de la fruta, gusano barba de indio, muérdago o pajarita, chinches y ácaros; pero sin duda el mayor daño está siendo causado por hombre irresponsables.

Muchos árboles desaparecen porque algunas personas sienten que les estorban y los secan con herbicidas, los recolectores de frutas (principalmente del mango), lo hacen sin técnica, las podas no son apropiadas, pues no hay podadores sino “macheteros” sin idea de cómo manejar un árbol para que crezca adecuadamente, pero lo peor es que la nueva planeación urbanística parece actuar sin consideración al árbol y empresas de servicios públicos (principalmente el SIVA y Electricaribe) han convertido la poda anti-técnica en un procedimiento industrial que roza con el ecocidio.

Por el mal ejemplo de Electricaribe, el SIVA y otros, muchos ciudadanos están replicando la práctica en sus viviendas y espacios comunitarios. Este caos nos ha dejado como mayores “joyas” la destrucción de los cauchos de la avenida Simón Bolívar y recientemente, la mutilación de cincuenta árboles en la avenida La Popa, desde el batallón hasta la transversal 23, amén de tantos otros anónimos en parques y andenes por toda la ciudad.

¿Qué podemos hacer? La riqueza arbórea de Valledupar se construyó entre el gobierno municipal y la ciudadanía, pues también debería ser así su conservación, pero habrá que controlar en primer lugar los desafueros del SIVA y Electricaribe, las autoridades ambientales deberán hacer sentir su función, mientras que los ciudadanos ecologistas tendremos que encabezar el deseo popular de tener una ciudad bien arborizada, sin esperar “mermelada” o contratación gubernamental, sino con ánimo liberal y desprendido, o perderemos lo más destacado del ambiente valduparense.

JOSE LUIS ROPERO
Director Proyecto Ecojugando
ecojugando@hotmail.com
+57 3176268212
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