Los favores de Prometeo a la humanidad

Escultura de Prometeo, por Paul Manship (New York).
Escultura de Prometeo, por Paul Manship (New York).
Escultura de Prometeo, por Paul Manship (New York).

Fue para la Grecia clásica el creador de los hombres y su gran benefactor, junto a su hermano Epimeteo recibió de Zeus la misión de crear todos los animales de la tierra. Epimeteo (el que obra antes de pensar) tomó la iniciativa en la tarea otorgando pródigamente fuerzas y destrezas a cuantas criaturas iba creando, como la agilidad del gato, el olfato del perro, la vista del águila, la resistencia del camello, y tantas otras que son maravillas de la naturaleza; pero cuando llegó el momento de crear a los hombres, descubrió que se había gastado todos los dones, entonces pidió ayuda a su hermano.

Prometeo (el prudente) lo pensó bien antes de obrar, tomó un poco de arcilla, la moldeó, le dio una forma noble, insufló aire en su nariz y el ser tomó vida, fue entonces cuando le otorgó el único don que podía diferenciarle de todas las demás criaturas, el caminar erguido y altivo, portando el fuego magnífico de Hefestos.

El fuego robado era un don más valioso que cualquiera de los que Epimeteo había otorgado a los animales; pero Zeus había condenado los hombres a la extinción y las medidas salvadoras urdidas por Prometeo le parecieron una traición al poder supremo esto no podía quedar impune, por lo cual le hizo encadenar a la cima del Cáucaso.

Prometeo hizo todo lo necesario para salvar a su creación, dando a la receptiva mente humana los fundamentos de todas las artes y ciencias. Pero un ser tan inteligente como los dioses, pero sin la inmortalidad, viviría con la angustia de la efímera existencia, para esto Prometeo le otorgó también “la ciega esperanza” gracias a la cual podría vencer el miedo a la muerte.

LAS ARTES Y CIENCIAS REVELADAS POR PROMETEO.

En diálogo con las oceánidas, ya atado a la cima del Cáucaso por las cadenas de Hefestos, Prometeo hace una remembranza de cuántos dones entregó a sus criaturas.

Ladrillos de adobe y viviendas: “No conocían las casas de ladrillos secados al sol, ni el trabajo de la madera; sumergidos vivían como ágiles hormigas en el fondo de cuevas a donde jamás llega la luz”.

Cambio de las estaciones y astronomía: “No tenían signo alguno seguro ni del invierno ni de la floreciente primavera ni del fructífero estío, sino que todo lo hacían sin razón, hasta que yo les mostré las salidas y los ocasos de los astros, difíciles de conocer”.

Matemáticas y gramática: “Descubrí también para ellos la ciencia del número, la más excelsa de todas, y las uniones de las letras, memoria de todo, laboriosa madre de las Musas”.

Ganadería y movilidad terrestre: “Y uncí al yugo las bestias esclavizadas, que ahora doblan la cerviz, a fin de que tomaran el lugar de los mortales en las fatigas mayores; y llevé hasta el carro a los caballos, dóciles a las riendas, orgullo del fasto opulento.

Navegación marina: “Luego inventé el vehículo de los marinos, que surca el mar con sus alas de lino”.

Medicina: “si uno caía enfermo, no había ninguna defensa, ni alimento, ni pócima ni bálsamo, sino que, faltos de medicina morían, antes de haberles enseñado las mezclas de los remedios con los que ahuyentan todas las enfermedades”.

Adivinación, interpretación de los sueños y geomancia: “Clasifiqué muchos procedimientos de adivinación y fui el primero en distinguir los sueños verdaderos y les di a conocer los sonidos de oscuro presagio y las señales que a veces salen al encuentro en el camino. Determiné exactamente el vuelo de las aves rapaces, los que son naturalmente favorables y los siniestros, los hábitos de cada especie, los odios y amores mutuos, sus compañías, y qué color y lisura necesitan las entrañas para agradar a los dioses, y los matices favorables de la bilis y del hígado. Haciendo quemar los miembros cubiertos de grasa y el ancho lomo, encaminé a los mortales a un arte difícil de entender y les revelé los signos de la llama, que antes eran oscuros”.

Metalurgia: “Tal fue mi obra y las preciosidades ocultas a los hombres: bronce, hierro, plata, oro ¿quién podría preciarse de haberlas descubierto antes que yo? En una palabra: los mortales tienen todas las artes gracias a Prometeo”.

Prometeo Encadenado, esta magnífica obra de la literatura universal, es un legado de Grecia a la humanidad entera; las palabras aladas del paradigma clásico están prestas siempre a brindar inspiración a todo aquel que se interese por nutrir su intelecto, que sea esta una invitación a conocer un poco más de él.

Descargar: todas las tragedias de Esquilo (en PDF).

Descargar: Prometeo Encadenado, de Esquilo (en PDF).

JOSE LUIS ROPERO – DIRECTOR.

Anuncios

Danos tu opinión

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s