Las reglas del buen hablante y del buen oyente

Discurso
Ilustración: Jorge G. Peredo J. (2013).

El proceso de la comunicación nos permite transmitir nuestras ideas y de la misma manera entender los mensajes recibidos; la comunicación se desarrolla principalmente de manera oral, como en las conversaciones cotidianas de carácter personal, telefónico, a través de videoconferencia o frente a un auditorio; todas estas son variantes de la comunicación oral, de tal manera que cada uno de estos escenarios requerirá un estilo de presentación especial.

Si bien es cierto que el verbo representa la idea concreta, la forma de elaborar un contexto va a condicionar en gran medida la disposición del receptor para asimilar los mensajes eficazmente, en esto resulta clave el lenguaje corporal y los elementos visuales, pues como dice el refrán “una imagen vale más que mil palabras”.

Debe tenerse en cuenta que en la oratoria y en general las artes declamativas, son varios los canales abiertos y de la armonía en su utilización dependerá la calidad estética del discurso, así como la obtención de los resultados esperados por parte del emisor. Por esto, los lingüistas han determinado la importancia porcentual de los recursos oratorios así:

  • Lenguaje corporal 55% (transmite seguridad)
  • Entonación 38% (transmite autoridad)
  • Elemento verbal o palabras 7% (transmite el conocimiento)

Lo anterior puede indicar una ironía, pero en realidad usted puede decir algo inexacto o desacertado, pero si lo expresa con seguridad podrá convencer a una buena parte del auditorio. Esto nos indica que el orador o hablante debe desarrollar su técnica mediante el entrenamiento, siguiendo las siguientes reglas:

  • Conocer el tema del cual va a hablar, es imposible improvisar.
  • Mire atentamente a su interlocutor.
  • Vocalice correctamente, usando el tono de voz acorde a la situción.
  • Sea amable y respetuoso en su lenguaje.
  • Evite el uso de muletillas.
  • No abuse de los gestos y movimientos del cuerpo, utilícelos asertivamente y con seguridad.
  • Dé un toque personal a su discurso, no imite a nadie, la gente quiere escucharlo a usted, así que mejor “SEA USTED MISMO”.

Además, todo buen oyente deberá:

  • Observar y escuchar al hablante con atención.
  • No interrumpa al hablante, pida la palabra levantando la mano.
  • Aunque sus conocimientos sean amplios en el tema tratado, hable con sencillez cuando tenga la palabra.
  • Evite hacer ruidos, por lo tanto teléfonos y otros implementos deben estar silencio o apagados.

El respeto hacia el interlocutor es primordial, esto nos predispone al diálogo, a la asertividad y al aprendizaje; por esto en adelante practica tu forma de expresarte y verás como las oportunidades aparecerán con más fuerza en tu vida.

INSTITUTO ECOJUGANDO – REDACCIÓN.

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3 Comments

  1. Cuando hablo en público, me gusta también empezar con una pequeña anécdota o algún comentario original en relación a la temática que voy a explicar. Muchas veces se me han dicho que recuerdan bien el mensaje que quería transmitir a mis oyentes por el recuerdo de la buena introducción.

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