La marcha de los trabajadores

SintrainagroCon total civismo se llevó a cabo una versión más de la tradicional marcha del 1 de mayo, en honor de los mártires de Chicago que en 1886 dieron su vida en defensa de la dignidad laboral, no sólo para los americanos, sino para todos los obreros del mundo, pues esta fecha marcó un hito para lo que han venido a ser conquistas como la jornada de ocho horas, la prohibición del trabajo infantil, el derecho a las vacaciones, la equidad salarial para la mujer y un corto etcétera que pide ser aumentado en cantidad y calidad.

El trabajo es dignidad, sentir que con el fruto del esfuerzo personal se logra brindar estabilidad y progreso al conjunto de la sociedad, desde su base familiar hasta las estructuras del Estado, es comprender que cada ciudadano constituye un elemento valioso para el conjunto nacional; encontrar un espacio para ejercer habilidades forjadas con tesón y motivación es dotar de autoestima al individuo y su grupo.

Evidentemente, este ideal abstracto debe alcanzar solidez a través de la organización sindical, pues las disposiciones legales que limitan o entorpecen el desarrollo del asalariado, del campesino y aún del empresario nacional, obedecen a políticas impuestas por sectores muy poderosos, que poco interés demuestran hacia el bienestar general del país que les brinda semejantes riquezas.

Organización, conciencia y una política nacionalista, que procure la salvaguarda del empleo colombiano, son herramientas que deben esgrimir los trabajadores en la diaria lucha de la reivindicación. Altos ejemplos de este accionar podemos encontrar en la tradición sindical colombiana, como son los casos de la Federación Colombiana de Educadores (FECODE), la Unión Sindical Obrera (USO), la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Confederación General del Trabajo (CGT), la Central de Trabajadores de Colombia (CTC) y el Movimiento por la Dignidad Agropecuaria, entre otros.

Resolver el problema del desempleo debe ser claramente el eje de todo proyecto que pretenda abocar a los pueblos hacia la superación técnica, intelectual y moral; la civilización tiene una base material y si privamos a los padres de familia de llevar honestamente el alimento a su hogar, el recurso de alternativas mezquinas para satisfacer las necesidades, conllevará a la descomposición social que lamentablemente observamos en muchas esquinas.

Seguir apiñando en las ciudades a inmensas masas de desposeídos y hambrientos, mientras la ruina despuebla al campo, no es un camino hacia la properidad; el agro es la base del desarrollo en cualquier país del mundo, invertir en este sector económico multiplica los beneficios mucho más que en cualquier otra actividad y lo mejor, sus resultados se sustentan en una economía real de esfuerzo y retribución, lejos de los ociosos modelos en boga: la usura, el lujo y la vanidad. Volcar la economía hacia el desarrollo interior sí puede representar un progreso sostenible, en términos de capitalismo, que redunde en beneficio del interés general.

Finalmente, cabe resaltar el desempeño de todas las centrales obreras que al unísono respaldan la justa lucha del magisterio colombiano, las divergencias políticas entre gremios de un mismo origen no deben llevarse al punto de la enemistad, pues circunstancias como las actuales demuestran que los retos del obrero tienen origen unitario, entonces en unidad deberá diseñarse la estrategia ganadora ¡que viva la clase trabajadora!

JOSE LUIS ROPERO – DIRECTOR

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