Justicia laboral para los maestros

Estudiantes de la Universidad Popular del Cesar / Foto: Ecojugando.

Los maestros de Colombia son uno de los gremios más activos y comprometidos en la búsqueda de una nación para todos, donde el interés general tenga una prevalencia real y la educación en sus diferentes niveles y actores, logre altas cotas de calidad, en consecuencia con la gran riqueza humana y territorial del país.

La lucha que libran hoy por alcanzar unas condiciones laborales dignas está plenamente justificada, prueba de ello está en la alta simpatía que su movimiento genera entre la población, pero también en los gigantes y numerosos esfuerzos por lograr un acuerdo justo con la cabeza del Estado, la cual durante años ha evadido su responsabilidad, a través de los diferentes gobiernos de turno.

La ministra Gina Parody no ha sido la excepción, pues durante 82 días se ausentó de las negociaciones con FECODE, y ahora que los profesores declararon la huelga, exige la reanudación de clases para poder dialogar, esta intransigencia no ayuda en nada a los estudiantes colombianos.

¿Pero cuál es el conflicto actual? Son muchos los puntos de la negociación, pero podríamos señalar al menos tres como los más álgidos y urgentes. En primer lugar está la cuestión del escalafón, un derecho adquirido por los maestros como conjunto social, el cual consiste en la posibilidad de ascenso basada en la formación de posgrado, la disciplina y el decoro en el ejercicio de la cátedra; este derecho se ha visto cercenado por el Decreto 1278 de 2002, expedido durante el gobierno de Andrés Pastrana, el cual supedita la posibilidad de ascenso y los méritos para ello a la disponibilidad presupuestal, es decir, que basta sólo una modificación al presupuesto nacional para desestimar los méritos de un profesor que busca ascender en su carrera.

Un segundo punto comprende la negativa del gobierno a realizar los nombramientos correspondientes al concurso de méritos realizado en el 2013, para acceder al cargo de maestro; y en tercer lugar está, complementando el punto anterior, la exigencia de establecer un plan acorde con la Ley general de educación, el cual permita acabar con el hacinamiento en los salones y desarrollar una jornada única en condiciones dignas para los alumnos, que son la apuesta de esta nación para su futuro.

Resulta muy simbólico y fortalecedor para el movimiento obrero que esta lucha de los maestro se lleve con ahínco y compromiso, en inmediaciones al día del trabajo; definitivamente no están solos, tengan la seguridad de que su grito por la justicia laboral y educativa de Colombia, es un clamor respaldado por toda la nación.

JOSE LUIS ROPERO – DIRECTOR.

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