“La disciplina se aprende en casa”: profesora Olvis Silva

Profesora Olvis Silva / Foto: Jose Luis Ropero - Ecojugando
Profesora Olvis Silva / Foto: Jose Luis Ropero – Ecojugando

El desarrollo del ser humano atraviesa diferentes etapas a lo largo de la vida y los principales conocedores de este tema, es decir, psicólogos, docentes y padres de familia, coinciden en que la niñez es además de la primera, la más importante fase del desarrollo, pues es donde se va establecer la base de lo que será el hombre y la mujer adulta, en el ejercicio de sus roles sociales; así, la familia es el primer campo de aprendizaje para la vida en sociedad.

Las mayores lecciones se viven en la primera infancia, desde el nacimiento hasta los cuatro años, es ahí cuando los primeros valores se empiezan a desarrollar, según lo expresa Olvis Silva Moreno, licenciada en lengua castellana e inglés y docente de la Corporación Liceo Moderno de Valledupar, “es necesario que en el diario vivir del hogar se compartan normas y actividades con los hijos, para que ellos comprendan la importancia del respeto y la tolerancia”.

La profesora Olvis acentúa en la necesidad de que los padres designen a los niños responsabilidades según su edad, pues desde el primer año pueden cumplir algunas labores como recoger sus juguetes y ubicarlos en una caja, entregar el tetero a la mamá luego de tomar el alimento y no dejarlo tirado en cualquier lugar; más adelante podrán colaborar en algunos quehaceres el hogar, como depositar su ropa sucia en un canasto designado para tal fin, o sacar la basura.

Asignar responsabilidades es el primer paso para fortalecer la autoestima del niño, pues así este empezará a sentirse útil y amado, por un desempeñar un rol funcional al interior de su familia, como lo tienen sus hermanos y padres; de este modo, desarrollará confianza en sí mismo, seguridad e independencia, y cuando le corresponda desenvolverse en un ámbito social más amplio, como lo es el barrio, la iglesia o la escuela, podrá asumir nuevos roles, que ya no serán el de hijo o hermano.

Señala la profesora Olvis que forjar una autoestima sólida le permitirá al niño mantener un comportamiento estable, “sin incurrir en los extremos de pretender ser permanentemente el centro de atención, o de manifestar una timidez que lo lleve al aislamiento frente a sus semejantes”.

Todos estos valores se aprenden con el ejercicio diario, del mismo modo que los malos hábitos, aunque estos últimos sean mucho más fáciles de adquirir; por eso se requiere una especial atención en los primeros años, la disciplina, la tolerancia, el respeto y la autoestima, que no han logrado fijarse antes de ingresar a la escuela, será muy difícil incorporarlas después, pues dependen totalmente del trabajo en el hogar.

La profesora Olvis, madre de gemelas de dos años, además de las indicaciones para la crianza referidas anteriormente, expresa lo conveniente y necesario que resulta establecer horarios para las labores y actividades cotidianas de la familia, como lo son las comidas y la visualización de los programas de televisión favoritos, pues estos son momentos ideales para el diálogo y el conocimiento de lo que afecta positiva y negativamente al grupo.

JOSE LUIS ROPERO – DIRECTOR

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