Jules Verne, un romance entre fantasía y premonición

Jules Verne, retrato por Félix Nadar
Jules Verne, retrato por Félix Nadar

Jean Jules Verne, nació el 8 de febrero de 1828 en la ciudad francesa de Nantes. Su genio creador e independiente se manifestó desde la niñez con un interés desbordante por conocer el mundo, así que a los doce años decide enlistarse como grumete, huye de casa, pero su padre logra atraparle; tras la reprimenda, le sentencia una grave pena: jamás volverá a viajar, salvo con la imaginación.

A los 22 años se recibe de abogado, pero decide no ejercer para consagrarse a la literatura. Gran disciplina se exigió hasta alcanzar la impresionante erudición que engalana sus obras; una década de preparación autodidacta resultó en la publicación de “Cinco Semanas en Globo”, lanzada bajo el sello de su editor vitalicio Pierre Jules Hetzel.

El gran éxito de sus obras permitiría el lanzamiento de hasta tres novelas por año, monumental trabajo conocido como la colección “Viajes Extraordinarios”, bautizada en honor de Edgar Allan Poe, escritor favorito de Verne.

La primera etapa de Verne como escritor consagrado, se caracteriza plenamente por estar imbuída de un espíritu romántico, aventurero, científicamente riguroso y exaltante de los logros geopolíticos alcanzados por la Europa occidental.

Grandes inventos y prodigios logra anticipar Verne en su premonitoria fantasía, como cohetes y cápsulas espaciales, plataformas de lanzamiento (en La Florida coincidencialmente), o submarinos impulsados por una densa energía, diferente del carbón empleado por las naves de su época; escenarios originales colorean su obra, desde el centro de La Tierra, hasta la superficie lunar, pasando por el fondo del océano; variados personajes y diálogos inteligentes hacen de esta lectura un intenso recorrido por la naturaleza humana. Resulta brillante el acierto con que detalla la psicología de sus personajes a partir de sus rasgos físicos, y magistral la forma de atribuirles una típica idiosincracia de acuerdo a sus terruños.

Leer a Verne es una experiencia inspiradora, con sus ejemplos demuestra como el valor y una voluntad decidida son capaces de vencer cualquier obstáculo, por imprevisto o adverso que pueda parecer. Divierte, ejercita la imaginación, otorga grandes recursos para la cultura general y resulta indispensable para comprender la vida del siglo XIX.

Setenta y un obras se conocen de este prolífico autor, que poco antes de morir dio a la hoguera gran parte de su correspondencia, así como un voluminoso material inédito, escritos en una etapa creativa de amargo y fatídico acento sobre el destino de la humanidad.

¿Pudo la gigante intuición de este portento creador prever un futuro de desdichas para la floreciente sociedad industrial de su época? Ya en “Cinco Semanas en Globo” deja entrever, tal vez, su impresión sobre el final de esta bacanal mecánica, con la sentencia del aventurero Dick Kennedy sobrevolando el “País de la Luna”: “Cuando la industria absorva todo en su provecho será tal vez una época bastante fastidiosa. ¡A fuerza de inventar máquinas estas devorarán al hombre! ¡Siempre imaginé que el último día del mundo llegará cuando una inmensa caldera calentada a tres mil millones de atmósferas haga saltar nuestro globo!”.

La vida familiar de Verne no fue tan feliz como los desenlaces de sus dramas; un sino de tragedia lo acompañó toda su vida; la relación con su padre no fue la mejor, la que tuvo con su hijo Michel, aún más distante, mientras que el fatalismo llevó a que en un ataque de demencia, su sobrino predilecto le propinara un disparo que le dejó cojo para siempre.

Pese a los grandes beneficios que le reportaron las ventas de sus libros, Verne mantuvo siempre un gusto por la vida austera, tal vez espartana; alejado de los lujos y las comodidades, supo concentrarse en llevar al límite sus capacidades, llenando así, en el laconismo del día a día, miles de páginas con espléndidas proposiciones. Murió en Amiens, el 24 de marzo de 1905.

Leer es uno de los grandes placeres que puede disfrutar el ser humano, hecho posible gracias a la maravillosa creación de la escritura y a la voluntad creadora de hombres que encuentran en la la transmisión del conocimiento, una noble realización personal.

Jules Verne es de esos grandes espíritus, cuyas obras trascienden las generaciones, para convertirse en viva cultura, así que un viaje extraordinario te espera en su lectura, sólo anímate a emprenderlo.

JOSE LUIS ROPERO DE LA HOZ
Director Instituto Ecojugando
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